PROCESO CREATIVO 

El cortometraje llamado “Los Caranquis” es un documental realizado en Carcelen. Por Nahomy Muñoz como voz principal. Su objetivo es enseñar sobre la historia de los Caranquis, antigua cultura ancestral, mediante una sucesión de imágenes respectivas. Este cortometraje cuenta la historia de esta sociedad, su ubicación, organización, vestimenta, alimentación y costumbres. 
STORY BOARD: 

Los Caranquis, son indígenas descendientes del grupo étnico Caranquí que se asentaron en el norte de Pichincha.
Ubicación 
 Están ubicados en la Sierra Norte, provincia de Imbabura, en los siguientes cantones: Ibarra, en las parroquias La Esperanza, Angochahua, Caranqui y San Antonio; Antonio Ante, parroquia Andrade Marín; Otavalo, parroquia San Juan de Ilumán; y Pimampiro, parroquias Mariano Acosta y San Francisco de Sigsipamba. 
Idioma
Kichwa y Castellano (segunda lengua).
Población 
Su población es aproximadamente de 6360 habitantes.
Viviendas 
Chozas de campo, construcción de Bahareque y paja, tapiales y últimamente se construyen viviendas de bloque y ladrillo.
Alimentación 
La colada de mazamorra o colada de maíz, en ciertos casos agregados churos o papas. La chicha de jora, que es de maíz, dejando fermentar durante 30 días aproximadamente.
Vestimenta 
En la mujer con blusa bordados los cuales impreso dibujos bordados de planta y aves. La pollera confeccionada de tela indulana, La chalina confeccionado de algodón o lana de borrego, en sus pies llevan alpargatas de caucho y alpargatas de tipo Otavalo, poseen sombreros, fajas de 3 metros de longitud y 10 centímetros de ancho esto tejido en telares.
Historia 
La máxima autoridad del pueblo Caranqui fue el cacique o curaca, quien disfrutaba de muchos privilegios. Un detalle de distinción para estos personajes, fue el uso de un banquillo.
Su vivienda fue construida con bahareque y techo de paja, eran casas pequeñas. Sus casas comunales eran grandes, en ellas se reunían para celebrar sus fiestas.
En cuanto a su vestuario, utilizaron ropas tejidas, con diseños iguales a los que hoy en día todavía usan los indígenas de esta región.
Los hombres se encargaban de los tejidos, mientras que las mujeres se preocupaban de la labranza de las tierras. 
Una costumbre del pueblo Caranqui fue la de deformarse en forma artificial el cráneo.
Adoraban a las grandes elevaciones como el Cayambe, Cotacachi, Saraurco, Pichincha e Imbabura. Les ofrecían sacrificios entregándoles maíz blanco, chicha y coca, que lo enterraban y derramaban al pie de la montaña.
El pueblo Caranqui se alimentó de productos que cultivaron, como: papas, fréjoles, maíz, hortalizas y frutas de la zona y como bebida la chicha de jora. 
Las proteínas las obtuvieron de la carne de animales que cazaban como, pájaros, danta y venado. Además de animales domésticos como la llama, el cuy, el pato.
Practicaron la medicina natural. Tuvieron gran conocimiento de la utilidad de diversas plantas medicinales. 
Dentro de sus cultivos estuvo la coca, que la utilizaron como estimulante en sus rituales.
El señorío Caranqui, además de establecer relaciones comerciales con otras regiones, estableció nexos políticos, familiares y sociales. Militarmente realizaron alianzas con los Otavalos, Cayambes y Cochasquíes, conformando una gran confederación que se extendió desde el río Chota hasta Guayllabamba; de esta manera enfrentaron a los invasores incas. Para las batallas, se armaron de estólicas, hondas, rompecabezas en forma de estrellas, lanzas, hachas de cobre y de piedra, armamento que ellos mismos elaboraban.
La legendaria resistencia de los Caranquis quedó grabada en la memoria de cada habitante andino. Algunos historiadores y arqueólogos consideran a esta nación como los míticos Caras del Padre Juan de Velasco.

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